
Los productores agropecuarios de Tucumán enfrentan un contexto desafiante debido a la persistencia de condiciones climáticas adversas. La escasez de precipitaciones y las altas temperaturas han puesto en riesgo los cultivos, generando retrasos en la siembra y afectaciones en el desarrollo de las plantas. En este escenario, la incertidumbre y la necesidad de lluvias oportunas marcan el ritmo de la actividad agrícola en la región.
Macarena Ramos, integrante de la comisión directiva de la Asociación de Productores Agrícolas y Ganaderos del Norte Argentino (APRONOR), dialogó en el programa La Gaceta Central y expresó la preocupación del sector: «Lo vivimos con mucha angustia. La palabra clave es cautela. Estamos transitando la segunda ola de calor fuerte de la campaña y, aunque hace dos semanas hubo algunas precipitaciones, lo que más nos inquieta es el impacto del estrés térmico sobre los cultivos».
La atención está puesta en los pronósticos climáticos que anuncian posibles lluvias en los próximos días. «Es clave evaluar cuál será su impacto real y si permitirá regularizar la situación», indicó Ramos.
UNA CAMPAÑA MARCADA POR LA IRREGULARIDAD CLIMÁTICA
La falta de precipitaciones ha generado una gran disparidad en las condiciones de los cultivos dentro de la provincia. «Esta campaña se ha caracterizado por la irregularidad en las lluvias. Hubo una primavera húmeda y atípica que generó buenas perspectivas en algunas zonas, pero en otras la falta de agua retrasó la siembra e incluso obligó a modificar esquemas productivos. Muchos lotes que estaban destinados a la soja terminaron sembrados con poroto, y hay otros que aún no han podido ser implantados», detalló Ramos.
Las zonas más afectadas son el este de Tucumán y el este de Santiago del Estero, aunque la situación varía incluso entre campos vecinos. «Con 10 o 15 kilómetros de diferencia, la realidad cambia completamente. Un chaparrón local puede mejorar la situación de un lote y dejar otro sin agua», explicó la representante de APRONOR.
De regularizarse las lluvias, muchos lotes podrían recuperarse, lo que permitiría alcanzar una cosecha aceptable. Sin embargo, el cultivo de poroto es el más afectado debido a su sensibilidad a las altas temperaturas. «Muchos de estos cultivos están en un estadio temprano de crecimiento y han sufrido daños irreversibles. En esos casos, estamos hablando de pérdidas concretas», advirtió Ramos.
Las proyecciones meteorológicas indican que podría haber una semana de lluvias en varias regiones del país. «Podría ser un alivio más generalizado, desde la zona núcleo hasta el norte. En Tucumán confiamos en que llegue a tiempo, aunque en otras regiones podría ser demasiado tarde», explicó.
Finalmente, Ramos destacó el impacto emocional que esta situación genera en los productores. «Es un factor imposible de controlar, escapa a cualquier decisión humana. No nos queda otra que esperar y confiar en que las condiciones mejoren».