“Desapareció”: un violento e inusual temporal destruyó la cosecha en dos regiones del país

En Juan Bernabé Molina, un pueblo del sur de Santa Fe de unos 1200 habitantes conocido coloquialmente como J.B. Molina, hay productores que no salen del asombro. Ayer, cuando ya entraba la noche, el cielo descargó una manga de granizo que hizo trizas cultivos de maíz y soja que estaban a pocas semanas de la cosecha. También provocó otros daños en la infraestructura. El fenómeno, que comprendió unos 6 kilómetros de ancho por una longitud que se habría extendido hasta San Nicolás, a 40 kilómetros, dejó pérdidas que ya se están relevando y se perfilan importantes. La granizada no fue solo allí, sino, entre otras zonas, en Cañada Rica, a unos 10 kilómetros. Otro violento fenómeno también golpeó en algunos lugares de la provincia de Buenos Aires, como en campos que están en el límite entre 25 de Mayo y Bolívar.

“Se levantó la tormenta rápido y cayó piedra en seco, en algunos casos de 5 centímetros de diámetro [como en el pueblo]”, contó Omar Galligani, productor de J.B. Molina. Relató que un conocido incluso le describió que en una casa de un campo hubo daños con piedras que allí llegaron a tener 14,5 centímetros. “Nunca escuché eso”, señaló, impresionado. “Nunca vi piedra tan grande”, agregó el productor.

El productor trabaja dos campos. En uno sufrió pérdidas en los cultivos del 20 al 30% y en otro del 100%. “Tenía para semillas de maíz de un semillero y no quedó nada”, indicó sobre el caso de la pérdida total. El año pasado, en la zona la sequía fue impiadosa: en soja sacaron solo 300 kilos por hectáreas, un rinde pobre. Ahora esperaban al menos 4000 a 4500 kilos por hectárea, pero tras el paso de la manga de granizo están descontando pérdidas.

Silobolsa dañado por el granizo
“Uno viene castigado hace mucho por el clima; genera impotencia cuando se habla creyendo que la inversión sale de la nada. Es fácil hablar con la plata de los otros cuando se habla de retenciones. No saben los problemas del agro”, dijo, mostrando angustia más allá de que la producción tenía un seguro.

J.B. Molina es un pueblo dependiente del campo. Se hacen, según estimó el productor, unas 16.000 hectáreas con soja y 5000 hectáreas de maíz. Galligani estimó que al menos 3000-3500 hectáreas ya se pueden dar por perdidas. “Los pueblos viven de esto [por el campo]; acá no tenemos luz subsidiada, eso no existe”, agregó.

Néstor Foglia, que produce en la zona de Cañada Rica, tampoco salía de la sorpresa este sábado por el fenómeno climático. “Estaba de recorrida. El problema más grave fue la zona límite, entre General Gelly, Cañada Rica y J.B. Molina”, indicó. Según explicó, la manga de granizo donde más daño hizo fue con piedra grande y mucha. “Era como huevo de gallina”, subrayó. Foglia, que trabaja unas 180 hectáreas con soja en tres lotes, aguardaba una cosecha con un rinde de 5000 kilos por hectárea, un nivel histórico. Ahora, como mucho, el paso del granizo le dejará para recolectar unos 1000 kilos por hectárea.

Donde tenía sembrado maíz la pérdida será menor, de un 5%. En tanto, sufrió la avería de un silobolsa donde tenía trigo almacenado. “Lo voy a sacar y llevar para secar en una planta de acopio mía”, expresó.

“Ha sido un evento no habitual acá, por la zona, muy grande, y la magnitud [del daño”, evaluó en diálogo con este medio.

Trigo
Ayer, el fuerte temporal también se hizo sentir en San Nicolás con fuertes vientos. En el predio y autódromo local, donde ya había cerrado sus puertas Expoagro, se registraron daños en carpas e instalaciones de los expositores. “Desde la organización de Expoagro queremos enviar un mensaje de tranquilidad. A pesar del fuerte temporal, no hubo víctimas. Hoy por la tarde comenzó el desarme de lo que fue una gran exposición. Estamos trabajando arduamente para garantizar seguridad y normalizar la situación en el predio. Una vez más, la agroindustria argentina pone de manifiesto su gran capacidad para seguir adelante y sobrepasar los desafíos”, precisaron desde Expoagro.

Otra región
Ignacio Gómez Álgaza, productor, también vio cómo una fuerte tormenta se llevó la producción. En su caso, terminó con el 50% de las 650 hectáreas que tenía sembradas entre soja, maíz y girasol. Gómez Álzaga produce en dos campos en 25 de Mayo, en uno contra Bragado, y otro limitando con Bolívar y General Alvear. Los mayores daños se produjeron justamente en el establecimiento que da contra Bolívar y General Alvear. “Me limpió el 100% de la soja de segunda [se hace luego de la cosecha del trigo]”, contó. Esa soja de segunda abatida por el temporal venía en buen estado.

El productor tiene ya definido el daño considerando la paleta de los distintos cultivos. En maíz, tenía un cultivo que apuntaba a unos 10.000 kilos por hectárea. Ahora no cree que llegue a los 4500 kilos por hectárea. En soja de primera [en el calendario de siembra corresponde a implantaciones desde octubre] la expectativa era un rinde de 3500 a 4000 kilos por hectárea y ahora hay pesimismo para alcanzar los 2000 kilos. En la soja de segunda donde buscaba unos 2500 a 3000 kilos por hectárea perdió todo, como se mencionó. Tenía asegurada la producción, pero el seguro cubre una parte del costo.

“De unos 325.000 dólares de inversión, la mitad desapareció”, afirmó Gómez Álzaga, que está indignado por la suba impositiva en la provincia de Buenos Aires: “La bronca es que, graciosamente, a Axel Kicillof se le ocurrió subir el inmobiliario rural 400-500%”, indicó.

Gómez Álzaga estaba a 15 días de la cosecha de girasol y a un mes en maíz y soja. Siente que ahora tiene que afrontar una cuesta arriba. Cree que los daños en la zona son importantes. Según describió, de un viaje que hizo desde Saladillo, en 80 kilómetros observó daños a los costados de la ruta en todo el trayecto.

Fernando Bertello

Fuente: La Nación Campo.